¿Qué es realmente un buen resultado?
Gran mito: Un “gran negociador” es quien siempre firma el acuerdo.
Gran verdad: Algunos de los errores más costosos en los negocios y en la vida vienen de acuerdos que nunca debieron haberse firmado.
- Alcanzar “cualquier” acuerdo es fácil.
- Alcanzar un acuerdo sólido requiere disciplina.
- Usa los siete elementos a continuación como tu nueva hoja de evaluación.
1. Es mejor que tu MAAN, o mejor aléjate
- Qué significa: Tu MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado) es lo mejor que puedes hacer si no firmas. Un acuerdo solo tiene sentido si supera esa alternativa.
- Por qué importa: Aceptar menos que tu MAAN genera pérdidas evitables y muestra debilidad.
- Enumera alternativas concretas (otros proveedores, empleos distintos, demandas, etc.).
- Estima su valor de forma honesta.
- Compara las nuevas propuestas con ese punto de referencia cada vez que cambien.
💡 Señal de advertencia:
Si te descubres diciendo “ya llegamos hasta aquí, tenemos que cerrar”, detente.
Eso es el sesgo del costo hundido hablando, no una estrategia.
|
2. Satisface intereses clave: tuyos, de la otra parte y de terceros importantes
- Intereses vs. posiciones:
- Las posiciones son lo que la gente exige (“5 millones”).
- Los intereses son por qué lo exigen (metas de rentabilidad, control de riesgos, imagen política).
- Tres círculos concéntricos:
- Tú: Tus no-negociables deben estar bien cubiertos, no apenas.
- Ellos: Sus intereses esenciales deben estar cubiertos al menos aceptablemente; de lo contrario, la implementación se debilita.
- Terceros: Quienes financian, aprueban o ejecutan el acuerdo deben encontrarlo tolerable o mejor.
💡Paso práctico:
Antes de redactar los términos, haz una tabla simple con los intereses clave de los tres círculos. Vuelve a ella a medida que evolucionen las propuestas.
|
3. Legítimo y justo
- Definición: Un acuerdo se siente legítimo cuando se justifica mediante criterios objetivos, como tasas de mercado, normas legales o referencias expertas.
- Psicología: Las personas cumplen con lo que perciben como justo, no con lo que tú consideras justo.
💡 Acciones:
o Introduce datos creíbles y neutrales desde el inicio (estudios de precios, precedentes legales, tasaciones de terceros).
o Explica cómo cada término se conecta con esos datos.
o Pregunta qué estándares son importantes para la otra parte; úsalos siempre que sea posible.
|
4. Comunicación abierta y honesta
- Principio: Buena información = buenos acuerdos. Mala información = valor dejado en la mesa.
- Herramientas:
-
- Divulgación gradual: Intercambia información paso a paso. Por ejemplo: “Si compartes X, nosotros compartimos Y”.
- Priorización: Pide a cada parte que ordene los temas por importancia; revela el orden, no las cifras, para detectar intercambios de bajo costo y alto valor.
- Escucha activa: Resume lo que escuchaste y pregunta “¿lo entendí bien?” Malinterpretar cuesta caro.
💡Pregunta útil:
“¿Qué supuestos estamos haciendo sobre la otra parte que aún no hemos validado?”
|
5. Genera opciones sabias y creativas
- Meta: Encontrar intercambios que amplíen el valor antes de dividirlo.
- Técnicas:
- MOSEs: (Múltiples Ofertas Simultáneas Equivalentes) Presenta varios paquetes que valoras por igual; sus preferencias revelan prioridades ocultas.
- Intercambio compensado: Cede en lo que menos valoras a cambio de lo que más valoras.
- Lluvia de ideas condicional: “Si agregamos una cláusula de nivel de servicio, ¿te serviría un contrato más largo?”
💡Baldazo de Realidad:
Tal vez nunca sepas si lograste el resultado óptimo; lo que sí puedes saber es si usaste todos los métodos probados para buscarlo.
|
6. Fortalece la relación
- Por qué importa: Muchos acuerdos se sostienen o fracasan en interacciones futuras, como renovaciones, períodos de servicio o cambios de mercado.
- Señales de una relación más sólida:
- Revisiones honestas después del acuerdo. Por ejemplo: “¿Qué te funcionó? ¿Qué no?”.
- Respuestas más rápidas y menor necesidad de escalar conflictos.
- Disposición para explorar nuevas oportunidades juntos.
💡 Hábito sencillo:
Termina cada sesión con un “chequeo de proceso” de dos minutos:
- ¿Fue respetuosa y eficiente la conversación de hoy?
- Reparaciones pequeñas a tiempo evitan quiebres grandes después.
|
7. Es claro, práctico, implementable
o Obligaciones específicas: Quién hace qué, cuándo y con qué recursos.
o Medición: Cómo se evaluará el éxito o el fracaso.
o Mecanismos de ajuste: Cómo se manejarán cambios o sorpresas (índices de precios, cláusulas de fuerza mayor, revisiones periódicas).
o Ruta de resolución de disputas: Pasos y tiempos antes de litigar o activar derechos de salida.
💡Mentalidad de implementación:
- Redacta como si fueras el gerente de proyecto que debe ejecutar desde el día siguiente.
- Si te parece ambiguo, está mal redactado.
|
Reflexión final: Mejora tu hoja de evaluación, mejora tus acuerdos
Cuando juzgas los resultados con estos siete elementos, suceden dos cosas:
1. Evitas la trampa de “cualquier acuerdo es buen acuerdo”.
2. Reemplazas el ego por la disciplina en la creación de valor.
La próxima vez que estés negociando, saca esta lista y pregúntate: “¿Este borrador pasa todas las pruebas?”
Si no es así, renegocia o aléjate con cortesía.
Así es como los negociadores inteligentes se mantienen afilados y con ventaja.
|